Ayer dos personas totalmente distntas me preguntaron si mi hermana había bautizado a mi sobrino.
Una de las personas ese una católica buena onda. La otra persona es un ateo al que le tengo gran admiración. A la primera simple y sencillamente le respondí que no y no quise entrar en detalles; con el segundo estuvo más interesante la conversación.
Ni mis hijos ni los de Janeth van a ser bautizados (de los de Edgar ni sé). Si ellos encuentran una fé que les convenza y se quieren bautizar bajo ella, adelante. Yo no los voy a meter en algo que no creo sólo por cumplir con mi familia.
Mi amigo dijo que él si bautizaría a sus hijos para no darles la vergüenza a sus padres de tener un nieto que no es hijo de Dios. Y me acordé de mi mamá (a la que ya le hemos dado varias vergüenzas y unas más no tienen por qué hacer diferencia).
Mi mamá le insiste a mi hermana que bautice a su hijo por aquello del Limbo. Y es que si se muere el chamaco (que no es el plan) se va a quedar como proceso colgado de Windows, flotando por el supuesto Limbo de los niños católicos. Como mi mamá dice ser de “mente abierta”, le dije que eso del Limbo era puro cuento e invento Católico y que “hasta donde yo sabía” eran los únicos en creer en esa patraña. ¿Y los niños Cristianos a dónde se van? ¿Y islamistas? Y así síguele. Total, mi mamá reiteró su “bautizalo” y aprendí que no es tan “open mind” como dice ser.
Le pregunté a mi amigo de nuevo: ¿De qué le serviría a mis hijos que los bautice bajo una doctrina en la que no creo y que no voy a inculcar? Tengo entendido que una de las obligaciones de los padres al bautizar a un hijo bajo el catolicismo es inculcarselo y yo… ¡zafo! Mi amigo se quedó pensando y me dijo que tenía razón. Pero de igual manera ya espero la invitación al bautismo, porque en México los evento religiosos dejaron de ser espirituales para convertirse en sociales. Aquí no importa si los papás son ó no son buenos católicos, importa que TODO México se entere de que su chamaco está bautizado y ya. Me acordé de…
* Alvaro preguntandome si me quería casar por la Iglesia, allá cuando nos andábamos casando:
Jill – ¿Pa’qué? No creemos en eso.
Alvaro – Pero tu familia sí.
Jill – Muy su bronca. No voy a hacer un gasto para quedar bien con nadie.
* Lo primos de un amigo que se casaron por la Iglesia SÓLO para darle gusto a su mujer y a su familia, pero no creen ni tantito.
* Los primos de otro amigo que se casaron también para tener feliz a la familia, pero aquí la bronca era que ella es de otra religión, cosa que no le importó al padrecito que sólo pidió un cuota por tenerle sus papelitos. Mi amiga dijo que si antes no creía en esa religión, con eso se reafirmó.
Y muchos otroso casos en los que los actos de fé terminan siendo actos de sociedad.
Y también recordé casos de amigos y familiares que no se sentían “casados” si no estaban casados por la Iglesia y quienes si le dan la importancia que se merece (Católica y Cristiana); aplausos para ellos.
Y ya para cerrarle a lo de los niños, el Limbo y los bautizos le pregunté a mi cuñado, quien resulta ser un pastor cristiano:
Jill – Los niños que nacen bajo la fé católica, no son bautizados y se mueren se van “al Limbo”. ¿A dónde se van los niños cristanos?
Julio – Eso no viene en la Biblia. Pero Jesús dijo que el cielo era de los niños, así que para mi, allá se van.
Quedé feliz. Me cae bien el Dios de Julio.
Julio es un gran ejemplo de lo que es la vocación por Dios. Nació y creció semi-ateo (¿ó sería totalmente ateo?) y ahora es pastor y una persona llena de sabiduría. Disfruto mucho escucharlo filosofar y hablar al respecto.
Yo aún vivo al margen de todas las religiones, intentando aprender…