El Lunes tuve que ir a Telmex a tramitar el cambio de domicilio. Lo divertido estuvo cuando me atendieron (después de 30 minutos de espera). De entrada, por más que insistí, no entendían que la primer persona que nos atendió para el cambio (dar de alta el coto) puso mal el número de TODO el coto. Me dijeron que harían el cambio, pero según acabo de darme cuenta que no lo hicieron. Después, o mejor dicho, mientras tanto, el cuate que me atendía no parecía saber lo que hacía. Leía mil veces lo que aparecía en la pantalla, hacía clic aquí y allá y se quedaba con cara de “uuuhm”. Yo mientras estaba desquiciada por dentro, intentando volver a trabajar; ni las 20 peores y mejores cirugías de los famosos lograban aminorar mi molestia (y eso que soy fan de esos programas morbosos).
Como si hasta mi entonces triste historia le hiciera falta algo, llegó una viejita. Ya saben, lentes enormes, súeter tejido color lila, monedero en mano. Llegó y me preguntó si era la última de la fila y le dije que no. Después, se le indicó que debía tomar un turno. Fué, lo tomó y volvió:
Doña Lilita: ¿Qué turno tienes?
Jill de pésima gana: No… no crean que le dije mi turno, sólo señalé el papelito que llevaba impreso el número 48.
Doña Lilita: ¡Uh, yo tengo el 50 (y tantos)! ¿En cuál van?
Jill: Ahí arriba dice en cual
Doña Lilita: Uhhhhh (sabe que)…. y se fue a sentar.
De repente, llegó la chica que estaba a la entrada y le dijo a la persona que me atendía:
Srita Telmex: Oye, ¿le dijiste a la señora de ahí que le ibas a imprimir unos recibos?
Srito Telmex: No…
Srita Telmex: Es que ella me dijo, que le habías dicho que le ibas a imprimir unos recibos, pero eso ya no lo hacemos, ¿verdad?
Srito Telmex: No, ya no
Y en eso…
Doña Lilita: ¡Ay, ya veniste a decirle, chismosa!
La Srita. Telmex entonces puso una cara de limón chupao’ y salió corriendo.
Doña Lilita (algo así): Ay, vengo por 3 recibos, porque la inquilina se me fue y no pagó y una pariente de ella me lo quiere pagar y no se que, no se que, no se que… y aquí me los imprimian antes.
Srito. Telmex: No señora, ya no se imprimen, eso era antes.
Doña Lilita: ¡Y ahora, ¿qué voy a hacer?!
Jill (por dentro): ¿Esperar su turno?
Srito Telmex: Puede imprimirlos por internet, aunque sólo se muestran el mes actual y el anterior.
Doña Lilita: ¡Eso del internet no lo conozco! ¡Ni computadora tengo!
Jill (por dentro, casi por fuera): Yo la mato.
Srito Telmex: Puede pedir que le den una reimpresión en la ventanilla, tiene que llenar un formato y en nosecuantosdíasdijo se lo entregan.
Doña Lilita: ¡Ay, yo no puedo andar viniendo a cada rato, no soy jubilada, no recibo pensión, soy de la tercera edad!
Jill (ya casi, casi por fuera): Ni yo… espere su turno, tengo prisa.
Doña Lilita: Antes si los imprimian, ¡yo venía!
Srito. Telmex: Si, hace 3 años…
Doña Lilita: ¿Y si mejor dejo perder la línea? Que al cabo ni la quiero. Mejor que el que rente contrate…
Srito. Telmex (evidentemente harto): Pues sí…
Y Doña Lilita se fue a pedir su recibo a la ventanilla, de todas formas.
Fue una experiencia en extremo incómoda. A mi me reventó el hecho de tener que esperar mucho tiempo para fin de que me atendieran (como 30 mins) siendo que tenía que volver a trabajar, pero aún más me molestó el hecho de que alguien llegara a atenderse a mi lugar, sin esperar su turno, sólo por ser de la tercera edad. Díganme lo que quieran, pero la señora tenía que esperar. Además, estaba muy entera la señora y había donde se sentara.
Por otro lado, el triste evento me puso a reflexionar sobre las personas que, al igual que ella, no tienen acceso a la tecnología del diabólico internet, no por dificultades económicas, sino por falta de interés o simplemente, por la falta de alguien que les enseñe. En este caso, Telmex se defendió diciendo que le paga a correos mexicanos para entregar los recibos, por lo tanto, si quieres otro, o te chutas un trámite administrativo o lo bajas de internet, digo, si es que sabes como hacerlo.
Creo que el cliente tiene la razón. No digo que Doña Lilita debería poder ir a hacer a los ejecutivos perder su tiempo cada que se le antoje para imprimir un recibo, pero bien, podrían tener una computadora y a una de sus Xmil Sritas Telmex ayudando a personas con problemas similares. Así, Doña Lilita, una persona que por X o Y no tiene o no quiere tener acceso a estas diabólicas herramientas del futuro puede obtener la información que quiere, yo no tengo que chutarme esos tantos y las Sritas Telmex se ponen a trabajar, porque generalmente andan en el chisme. Ni modo Telmex, aún falta mucho tiempo para que las generaciones que nacieron con computadora e internet lleguen a la edad en que puedan contratar tus servicios. Mientras tanto, hay que pensar en todos y cada uno de los tipos de usuarios y sus necesidades.
¿Qué hacen sus herramientas tecnológicas por sus clientes? ¿Los ponen en una esquina? ¿Los ayudan a atravesar el arcoiris? ¿De plano les sirven de verdugos?
