Me compartieron la siguiente noticia y hasta el sueño de Miércoles por la mañana se me quitó:
Mujeres hostigadas en el camión
- A partir del lunes, Macrobús y Tren Ligero ofrecerán espacios exclusivos para las féminas
Un estudio presentado por el responsable de la movilidad urbana en Jalisco, revela que siete de cada 10 usuarias del transporte han sido agredidas
GUADALAJARA, JALISCO.- Viajar en transporte público resulta una experiencia incómoda, e incluso peligrosa, para la mayoría de las mujeres en la metrópoli. De las féminas que se transportan en autobús, 73% ha sufrido algún tipo de agresión de carácter sexual. Incluso hay casos de violación luego de bajar de la unidad.
Conforme a una encuesta realizada por encargo del Sistema de Transporte Eléctrico Urbano (Siteur) y el Instituto Jalisciense de las Mujeres, aplicada a más de cuatro mil mujeres, los resultados son “delicados” y muestran que las féminas demandan “a gritos” protección en sus viajes diarios en transporte público.
Todo el chisme , acá
Toda la nota está para que de risa; de esa risa que hace que se te salga la lagrimita del dolor.
Primero porque en ésta ciudad MOCHA no hay respeto. Todo indica que aquí la gente va a misa pero no respeta a su prójimo y aún con su playerota de la Virgen de Guadalupe, se suben a molestar gente a los camiones.
La “solución” de nuestros gobernantes ha sido el “separar” a las posibles acosadas de los posibles acosadores y eso sólo le ha agradado a las mujeres, ¡pero los hombres están encabronadísimos! Resulta que están ofendidos porque NO TODOS SON IGUALES y van a llegar tarde al trabajo porque temen que quiten camiones para dárselos a las quejumbrosas mujeres ó porque les van a quitar un espacio en los que ya existen y no van a caber. Bueno, ya hasta están comparando la separación de “colores” que se hacía en los años el caldo en Estados Unidos entre blancos y negros; además, dudan de las cifras proporcionadas. ¡Háganme el chingado favor!
¿Por dónde empiezo a criticar?
A mí me tocó ser víctima de acoso dos veces. Uno si fué meramente sexual, pero fué en la calle y nadie salió herido. Además iba con una amiga y creo que yo era lo suficientemente fea como para que la pelaran más a ella que a mi… ahora que lo pienso, debería estar ofendida. Otro acoso no fué sexual, sino en mi carro, donde un lavacarros no se quería bajar-soltar de ni carro, así que pisé el acelerador, se bajó “porque tuvo que” y le eché una patrulla tonalteca. Jamás lo volví a ver y conociendo a los “finos policias tonaltecas” quizá lo mataron a patadas, pero ciertamente, no me importa.
De ahí en fuera, jamás creo haber tenido un percance en el transporte público. Pero porque no me tocaba tomarlo en horas pico y porque cuando yo viajaba en el (uuuuuh) no se llenaba como ahora. Además mis rutas eran “light” e incluso podía darme el lujo de pagar el antiguo sistema de lujo “Tur” donde no llevaban gente parada (y dijo antiguo porque sus camiones ya están que dan sincera pena). No se si es que soy fea, flaca y fachosa que no me pelan los acosadores en el camión. Quizá es que no les he dado la oportunidad, pues para EVITAR malos ratos yo siempre voy en mi pedo. Veo al frente – cuidando los lados – y no le hago caso a nadie – intentando hacerle caso a todos -. Además, si veía gente con mala finta, los evitaba. Insisto en que ser miedosa tiene sus ventajas.
Pero eso sí, siempre temía que me fuera a pasar algo. Para mí una pesadilla era viajar en un camión “solo”. Me daban ganas de bajarme, sin importar la hora del día, pues sentía que algo me podía pasar. Si nos ponemos a pensar, no es lo mismo que te agarren una nacha a que te violen. Prefiero un camión lleno que arriesgue un pellizco de nacha que uno vacío que arriesgue una violación.
¿Y creo que el separar sexos será una solución?
No. Los depravados no nos los vamos a acabar, eso es un hecho, pero por lo menos se va a reducir un poco el estrés de ser mujer usuaria del transporte público. Ya me tocó viajar “colada” en el DF y constaté que las viejas somos unas perras, pues me tocaron más codazos ahí que entre los viejo, pero es una medida que no sólo se ha tomado en nuestro país, sino en paises “súper-poblados” como India y Japón. Es como ponerle rejas y alarma a tu casa: no con eso se van a terminar los ladrones, pero por lo menos intentamos que no se metan a nuestras casas.
Pero más que el acoso que “sufrimos” las mujeres tapatías en el transporte público (ó en la cd en general), me molestaron los comentarios de muchos hombres (bueno, masculinos) en la nota del periódico. Sienten que les están quitando espacios, insisten en que nos molestan por como nos vestimos y no dejan de encontrar razones para hacerse las víctimas. Me parece realmente inaudito.
Yo digo, que si fueran REALMENTE HOMBRES, al percatarse de que alguien está molestando a una mujer, la ayudarían y con ésto disminuiría el acoso… ¡pero si no son para ceder el asiento a personas que lo necesitan! (levante la mano la mujer que ha cedido su asiento… ¡YO!). Pero es más fácil quejarse y hacerse la víctima ante la situación.
Y creo que es específicamente el hecho de que nos atacan por la forma de vestirnos la que me molesta más. SI hay quienes se visten con un letrero de “gritame leperadas”. Pero, habemos quienes usamos jeans y playera y aún así nos molestan (eso si me ha pasado). Además, muchas veces a las mujeres se les pide ir con cierto uniforme al trabajo y adivinen que: eso incluye ir de falda (no corta, claro) y MUY BIEN ARREGLADAS. ¿Cómo ahí qué? ¿Que tampoco trabajen? ¿O nos chingamos por pedir igualdad?
En fin, veremos como se ponen las cosas en Gudalajara con la implementación del operativo “coladera”. A ver cuantos hombres salen a las calles a llorar sus derechos…