El otro día estaba afuera de la casa intentando hacer que Andy se durmiera, cuando pasó una persona con aspecto de albañil (¿lo ubican?). Lo vi buscando a alguien y cuando coincidimos en miradas me preguntó si yo era la persona que buscaba poner un domo y le dije que no. Luego salió mi vecina y le dijo que era ella.
Horas después vimos a los guardias y a otros vecinos platicando en el parque. Alvaro insistió en salir a ver que estaba pasando y nos enteramos que el señor había estafado a un vecino, diciéndole que le haría un trabajo y dándose a la fuga con “la mitad” del presupuesto. Fue entonces cuando nos preguntamos sobre la seguridad del coto.
No se en que quedó la cosa, pero ya no nos sentimos TAN seguros. A los albañiles ya no los vamos a ver con la misma cara y no es porque sean todos ratas, pero, pues… ¿cómo saber?
Estimados todos: cuando vayan a hacer una quemazón, asegúrense que sólo sea su persona quien sufra el daño, no todo un género o una profesión.
Además, no confíen en nadie que ofrezca hacer un trabajo de mil pesos en 100, puede que les salga mucho más caro.
